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Joven, yo te lo mando, ¡levántate! | Mes de las Misiones

Octubre, junto a los jóvenes, llevemos el Evangelio a todos

Ustedes son la sal de la tierra y la luz del mundo (Mt 5, 13-14). La Iglesia vive para anunciar el Evangelio de Jesús y hacer presente el Reino de Dios entre los hombres. Pero, ¿cómo?, ¿qué hacer para continuar esta obra?, ¿es posible anunciar el Evangelio en este siglo?, ¿qué rol juegan los jóvenes en esta nueva época? Son muchas preguntas las que pueden surgir, y cada una encuentra su respuesta en Jesucristo, a quien estamos llamados a anunciar en cada tiempo y espacio, en todas las culturas; hoy más que nunca el mundo nos exige salir y anunciar, y para ello el Señor Jesús, el papa y toda la Iglesia nos alientan, a nosotros los jóvenes, a anunciar el Reino, más que con nuestras palabras, con la coherencia de nuestra vida.

Vayan y hagan discípulos a todas las naciones (Mt. 28, 19) Cada uno de nosotros es una misión especial, un regalo que Dios ha hecho a la humanidad, todos podemos aportar algo nuevo y diferente para cooperar en la extensión del Reino de Dios, cada uno de nosotros, desde nuestra vida ordinaria está llamado a vivir conforme al Evangelio. Que enorme alegría es sabernos por un lado “llamados” o “atraídos” hacia el Señor, poder descansar en Él, confiarle nuestra vida y misión y, por otro lado, el también saber que aquellas palabras de Jesús nos las sigue diciendo a nosotros, su misión aún no se ha completado, es el momento de trabajar.

Porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido (Lc. 19, 10). Jóvenes, Jesús y el mundo nos necesitan, para reconquistar este mundo para Dios, ir a las periferias como dice el papa, buscar el rostro de Jesús en los más pobres, en los que sufren, en los descartados, los oprimidos, y también en los que crean las condiciones de desigualdad y pobreza, en los empresarios, las autoridades, etc. El evangelio es para todos y siempre permanece vigente, no es letra muerta, es la palabra de Dios, viva y eficiente, que actúa en nosotros, siempre y cuando aceptemos ser enviados. Porque hemos de ir a buscar y a salvar lo que está perdido.

Lo que hagan a uno de estos pequeños, a mí le hicieron (Mt. 25, 40). Esta sociedad del siglo XXI sigue matando a Jesús, en sus jóvenes que se meten en el crimen organizado, en los que caen en sus adicciones. Jesús sigue siendo asesinado en las calles por las transitamos ordinariamente, sigue muriéndose a causa de la pobreza y la opresión en la que se le obliga a vivir. Jesús sigue habitando en ti, en mí, en cada persona. La misión es redescubrir su rostro en todos.

Hoy más que nunca el Señor nos invita a no llevar ni oro, ni plata, ni morral, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón (Mt. 10, 9-10) porque con ello no anunciamos a Jesús, Él es el mensaje, sin nada más. El nombre de Jesús es el que ha de llenar los espacios de la cultura y debe transformar la vida de las personas. Hoy más que nunca Jesús es la respuesta para un mundo que no deja de hacer preguntas, para una sociedad cansada de verse a sí misma y harta de sus revoluciones que solo le acarrean más problemas.

Sean astutos como las serpientes y sencillos como las palomas (Mt. 10, 16). Esta época con sus nuevos escenarios, nos exige ir cambiando la forma de anunciar el Evangelio, pero no el contenido; en este sentido, el gran reto de este siglo son las redes sociales, que hoy por hoy, son el medio de comunicación más usado, el lugar donde cualquier noticia puede llevar a ser “viral”, y es ahí donde nosotros, los jóvenes, debemos hacer viral el nombre Jesús, con astucia y sencillez. Necesariamente se ha de volver al encuentro con la persona, aún en el mundo digital, donde se tiende individualizar cada vez más, a separar y dividir. Las personas de este tiempo sufren cada vez más, porque su necesidad de amar y ser amados no se ve satisfecha, y la respuesta es Jesucristo, el amor mismo. Porque el mundo ha complicado las relaciones humanas y la Buena Noticia es un mensaje sencillo: amor.

Anunciar al Jesús crucificado y resucitado en el gran reto de la Iglesia Joven del siglo XXI, en un mundo que desprecia la cruz, pero también desdeña el valor de la vida. ¡Jesús es el principio y el fin! No hay nada fuera de Él. Joven, yo te lo mando ¡Levántate! (Lc. 7, 14) Esa es la orden que Jesús nos da, a ti y a mí, a nosotros. Este es el tiempo de los jóvenes, es la época de la Nueva Evangelización, es la hora de hacer Historia para Cristo.

Fernando Daniel Quiñones Ortega

Segundo de Filosofía

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