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Estén siempre alegres en el Señor | III Domingo de Adviento

En este tercer domingo de adviento, ya a pocos días de celebrar el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo, la palabra de Dios nos trae un mensaje maravilloso que nos ayudará a estar preparados para el advenimiento de Jesús, nuestro Salvador.

«Alégrense siempre en el Señor», palabras importantes de la liturgia de este domingo, Dios quiere que estemos alegres por muchas cosas, tres son importantes que tenemos que reflexionar en este día:

La primera es porque está a punto de nacer el Mesías, el Enviado, el Prometido al pueblo de Israel, es un suceso que nos debe de llenar de alegría y gozo. Tenemos que estar alegres porque ya casi llega el que nos va a escuchar a cada uno de nosotros, Aquel que escuchará nuestro sentir desde lo más profundo de nuestro corazón y nos socorrerá, observará nuestras vidas cansadas, muchas veces tristes, decepcionadas, sin ánimo de vivir, y que buscan el auxilio de alguien; alegrémonos, hermanos, porque Dios llega a reinar en nuestras vidas, llega a auxiliarnos, llega a darnos fortaleza para seguir caminando a lo largo de nuestra existencia.

El segundo punto por el que debemos de estar alegres es porque el Hijo de Dios nacerá, por obra y gracia del Espíritu Santo, del seno de la Santísima Virgen María. Tenemos que estar contentos porque Dios escogerá a un ser único que aceptará su voluntad y dirá: Si, hágase en mí según Tu Palabra. Una mujer que aceptó lo que Dios le tenía preparado y que con una vida de lo más común, como podemos vivir nosotros ahora, engendró al salvador, le inculco hábitos y valores, le enseño a ser hombre y a vivir de la mejor manera. Debemos de estar felices porque María fue elegida para dar vida al Enviado y al ser madre de Él es madre de nosotros.

El tercer punto importante que tenemos, que nos lleva a la alegría, es el que nos menciona el Evangelio de hoy (Lc 3, 10-18) y para esto observemos cómo nos quiere dar elementos para vivir de la mejor manera. En el evangelio podemos ver cómo el pueblo busca a Juan para que les ayude a vivir mejor, Juan como un buen profeta que es enviado a preparar el camino para la llegada del Mesías, les enseñaba como vivir bien por medio de sus mensajes que daba en diversos lugares. El pueblo se da cuenta que las enseñanzas son muy buenas pero observan que no es suficiente el escuchar mensajes, pues hace falta algo más para estar efectuando lo que Dios quiere que cumplan. Tres veces se menciona la pregunta ¿Qué debemos hacer?, Juan les trasmite un mensaje, pero les expresa que es necesario vivir lo que aprenden, esto que les está enseñando tienen que conocerlo, amarlo y testificarlo día a día en sus relaciones con los demás. Entonces ahora sí podemos llegar al tercer punto con lo que hemos reflexionado, y es el ser agradecidos con Dios por todos los beneficios que nos da tanto espirituales como los materiales, es necesario que nuestro agradecimiento vaya más allá de darle gracias a Dios por mí o por mi familia con unas palabras, que mi agradecimiento a Dios lo realice ayudando a todas aquellas personas que necesitan de mí.

Dios siempre ha querido que nosotros seamos alegres nos lo demuestra de muchas maneras; ejemplos de esto son los momentos importantes que vivimos en nuestras vidas que nos ayudan a buscar esa alegría como lo es el dar gracias por enviarnos a su Hijo, o el escoger a una mujer ejemplo de vida para nosotros, que acepta siempre la voluntad de Dios sin decaer, o también el mostrarnos día a día que tenemos que ser agradecidos y además que tenemos que demostrarlo con nuestras obras hacia los demás. Que Dios nos guarde y nos ayude a buscar siempre su santa Voluntad con sincera libertad, servicio y amor a los demás.

Daniel Ureño Ureño

Primero de Teología

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