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Jesús, el Buen Pastor | IV Domingo de Pascua

El evangelio de hoy, IV Domingo de Pascua, conocido también como el «Domingo del Buen Pastor», nos da la oportunidad de reflexionar sobre nuestro caminar en la vida, y recordar que somos ovejas de un gran Pastor (Jesucristo) y que estamos invitados a vivir y compartir la alegría de formar parte de esta gran familia dentro del redil donde tenemos al mejor maestro y guía para andar en la vida.

Seguir los pasos del Pastor nos lleva a caminar con seguridad. Él nos conduce a caminos de salvación y de vida. En este día recordamos de que estamos convocados a una gran fiesta que es la de la Familia de los hijos de Dios donde recibiremos grandes frutos como lo son la esperanza, ríos de agua viva y caminos que nos llevan a la salvación.

Dentro de este caminar en la vida son más los momentos de consolación que los de desolación. Pero nos encontramos momentos en los cuales nos sentimos solos, por lo cual tratamos de buscar dónde recobrar nuestras fuerzas para salir adelante, donde nuestra seguridad se convierte en inseguridad, son tan fuertes las desolaciones que se nos van presentando en la vida que no encontramos la salida y el camino por el cual debemos ir y hacer la ruta segura, alegre y con tranquilidad

El evangelio de hoy sale a nuestro encuentro para alentarnos e invitarnos a saber escuchar la voz de nuestro Pastor que es aquel que nos llevará a estar en tranquilidad, a su vez nos regala la certeza que por Él estamos siendo convocados constantemente a la fiesta de sus hijos donde la imagen del redil nos hace sentir que en la comunidad (Iglesia) es posible encontrar y encontrarse con el Señor que mirando y reconociendo nuestra vida personal, quiere hacer camino junto a nosotros.

Llenémonos de gozo y regocijémonos en este Domingo donde el Buen Pastor que hoy celebramos quiere hacer conmigo y contigo un camino. El Señor Jesús es quien hoy te llama a entrar en contacto personal con Él, y es necesario dejarte guiar, ¿reconoces su voz? ¿lo sigues o estás más interesado en otros pastores que te alimentan sólo por hoy? ¿te dejas guiar por el Señor? ¿estás atento a esos ladrones que sin reconocerte y mirarte a los ojos quieren hacerte vivir desde la mera ilusión?

Que este Domingo de Pascua sea también una ocasión para rezar por todas las vocaciones, y pidamos que Él mismo regale a su comunidad ministros que vivan desde ese corazón de buen pastor, que sean pastores con olor a oveja.

Pidamos, por tanto, al Señor que proteja a su comunidad de falsos pastores, y que, nutriendo nuestro camino, nos regale nuevos y santos ministros según su corazón. Y así como nos ha prometido su presencia y protección, nos asista con ministros que sean reflejo de su amor.

Marco Antonio López Mojarro

Seminarista de primer año de Teología

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