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¿Piensan acaso que he venido a traer la paz a la tierra? |XX Dom. Ord.

Palabras fuertes son las que encontramos en este Domingo XX del Tiempo Ordinario. A lo largo de todo el evangelio de San Lucas podemos observar como Jesús en distintas ocasiones nos habla sobre la paz, en este día podemos pensar que Jesús se está contradiciendo pues nos habla de fuego, de guerra, de división, para no caer en esto, los invito a reflexionar un poco la Palabra de Dios.

El Evangelio de hoy (Lc 12, 49-53) nos muestra al mismo Jesús preparándose para un momento decisivo en su vida, el momento en el que entregará su vida por todos nosotros: su pasión, muerte y resurrección. Al entregar su vida nos abrirá las puertas de la salvación y esto es para nosotros alegría y felicidad pues, ¡qué maravilla recibir el Reino de los cielos como don y gracia de Dios! Frente a este don de Dios, “la salvación”, el regalo que nos tiene a cada uno de nosotros, es necesario que demos una respuesta, tomar una “decisión decisiva”.

Para esto en este día el evangelio de San Lucas encontramos palabras claves que tenemos que meditar para vivir con firmeza el regalo que Jesús nos trae:

  • El fuego es quizá conocido por nosotros como símbolo de castigo por Dios, el fuego del que está hablando Jesús no es este mencionado, él habla del fuego del fruto de su muerte y resurrección, un fuego que une, un fuego que da esperanza, un fuego que da paz. Jesús con su pascua nos ha regalado un gran fruto la salvación.

Después de la pascua de Jesús encontramos momentos importantes en la vida de los discípulos en los cuales reciben frutos, un ejemplo es el día de Pentecostés: los discípulos recibieron en lenguas de fuego, frutos, los cuales les ayudarían para poder servir con mayor intensidad a su maestro y poder llevar el evangelio a toda persona. Nosotros también estamos invitados a recibir este fuego dado por Jesús en su Pascua el cual nos ayudará a dar mejor respuesta al Don que nos da.

  • El bautismo, es importante observar cómo esta palabra aparece y, como nosotros sabemos, la palabra bautismo significa limpiar, purificar, sumergir. Jesús, al utilizar esta palabra, nos está dando a entender que algo grande e importante va a suceder, y esto será que va a morir por todos nosotros. Él sabe que es necesario morir para poder sumergirnos a todos nosotros en la fuente de su resurrección y poder ser purificados de nuestras faltas, y de esta manera poder recibir el gran regalo de la vida eterna.
  • División. Podemos preguntarnos cada uno de nosotros, ¿cómo es posible que Jesús hable de paz y después de división? Jesús nos habla de una división que sucede al no aceptar muchas de las veces el evangelio. Jesús nos invita a aceptar la Palabra de Dios, a vivirla con profundidad. Tenemos que reconocer a Cristo como Palabra viva, pues aceptarlo es aceptar la vida eterna y rechazarlo es rechazar el don de Dios.

Que la palabra del día de hoy nos haga reflexionar más sobre nuestra vida cristiana, sobre la importancia de seguir a Cristo llenándonos de frutos, esparciéndolos por todo el mundo y viviendo una vida de amor y paz para todos nuestros hermanos para poder alcanzar nuestra salvación.

Por Daniel Ureño Ureño

Año de Pastoral 

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