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VIVIR LA COMPASIÓN| XXXIV DOM. ORD.

VIVIR LA COMPASIÓN

Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo. Ciclo A

“Se sentará en su trono de gloria y apartará a unos de los otros”

Mateo 25,31-36

Es difıć il que las generaciones actuales digieran y acepten los tıt́ ulos de realeza que todavıá se usaban no hace muchos añ os. Aunque se escuchan de vez en cuando ya no tienen la fuerza de atracció n que antes tenıá n. Los tiempos cambian, las costumbres evolucionan, las sensibilidades privilegian otra jerarquıá de valores. Sin embargo, el tıt́ ulo de rey aplicado a Jesucristo, pudiera tener otro signiJicado y orientarnos por donde tendrıá que transitar la generació n actual de sus discıṕ ulos.

Para la generación de creyentes de los pueblos cristeros el grito ¡viva CristoRey!encendıá lapasiónpordefenderlafeyactualizabalamemoria del martirio como testimonio supremo de amor a Dios y a la Iglesia. En las nuevas culturas que emergen se empiezan a crear otros modelos de vida con otros tı́tulos (notoriamente provisionales) sin mayores compromisos de lealtad y seguimiento. En estos ambientes somos invitados a creer en Jesucristo, Rey de la creación y Señor de la historia. El gran reto de la Iglesia es có mo anunciarlo en ambientes donde prevalecenotrotipodejerarquıá s.

En la palabra que escuchamos este domingo está la clave. Jesú s se presenta como un rey – juez que elige el amor misericordioso como estilo de vida y, por tanto, como lo que decide en deJinitiva la pertenencia/ entrada a su reino. No es la sangre heredada, mucho menos las inJluencias. Es el amor misericordioso hecho compasió n hacia las personas más desprotegidas. Lo asombroso del texto evangélico es que el rey está verdaderamente presente en la persona de quienes padecen necesidades extremas: el hambriento, el sediento, el sin techo, el preso, el enfermo, el forastero.

El rey – juez no parte de la etiquetación de las personas. El tema es el aprovechamientodelavidaenelamoralmásnecesitado. Eselmomento de la verdad y del discernimiento deJinitivo; es la hora del juicio sobre la aceptació n existencial del proyecto del Reino en un amor real, con rostro y nombre, en situaciones de extrema vulnerabilidad.

Lo sorprendente del relato de Mateo es que ninguna de las personas llamadas a juicio se da cuenta de que al responder a las seis necesidades extremas lo hacıá n o lo negaban al mismo Dios. Todos se hacen la misma pregunta: “¿Cuándo te vimos…?” Esto signiJica que el amor compasivo se practica ‘en lo oculto’; en las mú ltiples y variadas relaciones humanas nos jugamos el futuro. Descubrirlo, creerlo y practicarlo es permitir que el ReinodeDiosvengatodoslosdıá s.

El ú nico lenguaje que las generaciones actuales pueden entender y aceptar es el de la palabra hecha compasión, misericordia, fraternidad, solidaridad, amistad social. Jamá s nos vamos a equivocar cuando acudamos a socorrer la necesidad del otro. Todos podemos comprender el lenguaje del amor compasivo.

El próximo domingo iniciamos otro año litúrgico. Celebraremos dıá a dıá el misterio de Jesucristo, quien “vive y reina por los siglos…” Muchos son los retos de un mundo que tiene la tentación de crear reyes y señores desechables.¿Viveyreinará CristoJesús?

Los abrazo y los bendigo.

+ Sigifredo

Obispo de/en Zacatecas

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