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Historia del Seminario Conciliar de la Purísima

                                                 

Narrar en breves líneas la historia del Seminario, que se ha gestado en ya casi un siglo y medio, sin duda alguna, es una empresa imposible; pues el Seminario no sólo se reduce al itinerario de los diferentes lugares en los que se ha establecido, ni tampoco a las abundantes generaciones de sacerdotes y laicos que han discernido su vocación en él. El Seminario va mucho más de esto, ya que «vivir en el Seminario, escuela del Evangelio, es vivir en el seguimiento de Cristo como los apóstoles; es dejarse educar por Él para el servicio del Padre y de los hombres, bajo la conducción del Espíritu Santo. Más aún, es dejarse configurar con Cristo, buen Pastor, para un mejor servicio sacerdotal en la Iglesia y en el mundo. Formarse para el sacerdocio es aprender a dar una respuesta personal a la pregunta fundamental de Cristo: “¿Me amas?”» (PDV 42); por tanto hablar de la historia del Seminario es hablar de cómo Cristo, Buen Pastor, vuelve a reproducir dentro de la Iglesia particular de Zacatecas, con los diferentes contextos históricos que se han ido desarrollando, la experiencia del llamado apostólico, llama

Por tanto, lo que a continuación se presenta es más que nada una muy breve reseña de los acontecimientos más relevantes que han ido configurando al Seminario Conciliar de la Purísima en lo que hoy es. El modo de seguir la siguiente reseña se hará de un modo muy particular, pues nos guiaremos a partir del ministerio de los pastores que han conducido a la Iglesia Zacatecana y han sido guardianes del semillero del que han surgido abundantes vocaciones para nuestra diócesis: los obispos.do realizado a hombres de su tiempo, que han escuchado la voz del Señor, que llama a quien quiere, para que estén con él (cf. Mc. 3,13-14).

1.Don Ignacio Mateo Guerra (1864-1871).

Para entender la obra de este gran pastor, es necesario remontarse al año anterior de su posesión como pastor de esta diócesis, pues el 26 de enero de 1863 el papa Pío IX expidió la bula Ad universam agri Dominici, que trataba la erección de la Diócesis de Zacatecas; en dicha Bula se urgía además, a que se formara un Seminario de Clérigos, con el fin de multiplicar los operarios que habrían de guiar a la nueva iglesia particular.

Además, es menester recordar que entre el año 1859 y 1860 fueron expedidas las leyes de Reforma, las cuales ponían en una situación muy difícil el estado de la Iglesia y su acción evangelizadora en México. Fue en este contexto que Dn. Mateo Guerra, primer obispo de la Diócesis de Zacatecas, toma en sus manos la dirección de la Iglesia zacatecana en 1864.

En ese mismo año, preocupado por cumplir la encomienda de la bula de erección acerca de la formación de los futuros presbíteros, funda un colegio provisional, sin ser Seminario propiamente dicho, nombrando al Pbro. José Francisco Sotomayor como catedrático y superior inmediato de “el Clerical”, como fue  llamado, en cuyos primeros 5 años de existencia fueron presentados treinta jóvenes para recibir las órdenes sagradas. Sin embargo, a pesar del notorio esfuerzo de toda la Iglesia, tanto de sacerdotes y laicos, por mantener al Colegio en todos sus aspectos, no llenaba las expectativas del Prelado, ni cubría las necesidades de la Diócesis.

Fue así que Don Ignacio Guerra, en 1869, gestionó para que dos religiosos vicentinos, especializados en Seminarios, vinieran a la Diócesis para que organizaran el Semillero de la Iglesia de Zacatecas. Llegaron Agustín de Jesús Torres Hernández y Juan Bautista Huerta, siendo nombrados rector y vicerrector respectivamente; el 17 de octubre se realizó la bendición de la Capilla y el 20 del mismo mes se realizó solemnemente la apertura de clases, sin contar con la presencia del Señor Obispo, pues en esas fechas viajaba a Roma para asistir al Concilio Vaticano I. En esos primeros años, también se tienen informes acerca de la fundación del Seminario Auxiliar de Jerez, cuya existencia no fue más allá de 1874.

2.Don José María del Refugio Guerra (1873-1888)

Don José María, que fue hermano del primer prelado de la diócesis, trabajó con gran constancia por la formación de los futuros sacerdotes. Construyó el primer edificio adecuado a la naturaleza de la formación sacerdotal, pues la casa donde residieron primeramente no cubría los requerimientos necesarios, además de que el número de alumnos iba aumentando considerablemente.

El Sr. Refugio Guerra, el 21 de septiembre de 1873, dio al Seminario sus primeras constituciones; en su primer artículo resaltaba el patrocinio de la Virgen María sobre el Seminario, marcando un matiz profundamente mariano en la Institución y en los seminaristas. Asimismo se fomentó la devoción al Sagrado Corazón, estableciéndose en 1885 la Hermandad de los Esclavos del Sagrado Corazón, cuyo principal promotor fue el Siervo de Dios Pbro. José Anastasio Díaz López, entonces maestro del Seminario.

El curso escolar, en esos años, iniciaba el 18 de octubre con un acto solemne, y concluía el 16 de agosto con la entrega de premios, ambos actos presididos por el Obispo. Poco a poco se fue estructurando con mayor organización el conjunto de cátedras de tal modo que los futuros sacerdotes tuvieron una formación intelectual capaz de responder a las necesidades que la Diócesis demandaba.

3.Don Fray Buenaventura Portillo (1889-1899)

Este pastor llegó de incognito a su diócesis zacatecana, debido al hostil ambiente que se vivía. Los diez años en que condujo a nuestra Iglesia particular se pueden resumir como desabridos, ásperos, llenos de persecuciones, hambre y miseria, que también se vieron reflejados en la Escuela de Jesús (el Seminario).

4.Don Fray José Guadalupe de Jesús Alva y Franco (1900-1910)

La vida del Seminario en el periodo en que condujo la Diócesis este franciscano se caracterizó por un gran impulso en la vida intelectual dentro de la formación sacerdotal. Vale la pena mencionar que el vicerrector Don José María Vela, en el ciclo escolar 1901-1902 utiliza por primera vez, para los ejercicios espirituales de los seminaristas el método ignaciano.

Asimismo, en el año 1903 se introducen los informes por parte de los párrocos, sobre los seminaristas que viven dentro de su territorio parroquial durante la temporada de vacaciones, informes que aún hoy en día se siguen solicitando a las parroquias después de la temporada vacacional de verano. Otra acción de gran relevancia durante el ministerio de Don Guadalupe Alva fue la fundación del Seminario auxiliar de Colotlán el 6 de enero de 1905, el cual estuvo en funciones hasta 1914, posteriormente se reabrió en 1921 y fue cerrado definitivamente en 1923. De igual modo, hacia 1905 existió un Seminario auxiliar en Tlaltenango y otro en Villanueva.

En 1908, se da un nombramiento de gran relevancia para la vida espiritual del Seminario, pues el obispo encarga al Pbro. Cenobio Vázquez la tarea de dirigir espiritualmente a los seminaristas, siendo el primer Padre Espiritual del Seminario.

5.Don Miguel M. de la Mora (1911-1922)

Este Prelado dio al Seminario un aire de renovación, ya que entre sus muchas acciones en esta institución, sobresale el haberle dado constituciones nuevas en las cuales se pedía intensificar la vida espiritual de los seminaristas. Mandó construir edificios que se destinarían exclusivamente al Seminario Menor.

Sin embargo, esta situación de progreso, de repente se vio opacada por la persecución que nuestro pastor y su Seminario sufrieron a causa de la revolución. Estos años constituyeron una verdadera prueba para el Señor de la Mora. El 24 de junio de 1914, un día después de la histórica Toma de Zacatecas, el Seminario sufrió un saqueo por parte de las tropas villistas, destruyendo todo el mobiliario que en él había, y despojando a los seminaristas y padres formadores de los edificios en los que día a día respondían generosamente a la llamada del Señor. A pesar de todas estas vicisitudes Don Miguel de la Mora mantuvo en pie su Seminario, sin embargo, lo tuvo que trasladar a Castroville Texas, siendo de naturaleza interdiocesana; en ese Seminario 21 sacerdotes zacatecanos terminaron sus estudios eclesiásticos. Finalmente en 1918 el Seminario regresa nuevamente a Zacatecas; además, en ese mismo año se funda el Seminario Auxiliar de Jalpa, el cual trabajó hasta 1920.

El 21 de septiembre de 1919, el Obispo expide su 14° carta pastoral, con motivo de la celebración del cincuentenario del Seminario. El 30 de septiembre de 1920 se instituye el día del Seminario, con el fin de que los fieles laicos conocieran más de él, y se sensibilizaran con su apoyo económico y espiritual a favor de la Institución.

6.Don Ignacio Placencia y Moreira (1923-1951)

Este prelado de ningún modo se vio exento de grandes pruebas y sacrificios, de hecho sufrió junto con su Seminario la persecución, durante los primeros 14 años de su ministerio episcopal aquí en Zacatecas. En el año de 1926 el Seminario fue objeto de una nueva dispersión, ya que el revolucionario Eulogio Ortiz, el 27 de mayo de aquel año apresó a superiores y alumnos, manteniéndolos prisioneros durante ocho días. En octubre de 1926 el Seminario Mayor fue trasladado a San José Texas, permaneciendo allí hasta septiembre de 1927; por su parte los seminaristas menores fueron enviados a sus casas. En 1927, 34 alumnos fueron enviados a España, pues algunos Seminarios de aquel país abrieron sus puertas a los seminaristas perseguidos; también durante ese año el Señor Placencia da nuevas constituciones al Seminario, adaptando las anteriores constituciones a las normas del Código de Derecho Canónico y de la Sagrada Congregación de Seminarios.

Por fin, en 1929 se dieron, por así llamarlos, los “arreglos” que finiquitaban la persecución, por lo que el Seminario vuelve nuevamente a Zacatecas, así el Seminario Mayor y Menor ocupan dos casas diferentes. Sin embargo, en el año de 1931 nuevamente el Seminario es expulsado de su casa, la cual es ocupada como jefatura de la XI zona militar, por lo que el Seminario se traslada a San José de las Bocas, Jalisco (marzo de 1931); posteriormente, en octubre 1932, cambia su residencia a Ojocaliente, hasta abril de 1933. En ese mismo año el Seminario Mayor ocupó la casa episcopal, mientras que los seminaristas del Menor recibían clases en casas particulares y vivían en los anexos de los templos.

En octubre del 1933, el Pbro. Atanasio Álvarez reorganiza el Seminario en la comunidad de Laguna Grande. Sin embargo, en el año de 1934, el Señor Placencia fue expulsado de Zacatecas, por lo que se traslada a la ciudad de México, llevando consigo a los seminaristas aventajados en los estudios teológicos.

En septiembre de 1937 se trasladó el Seminario Mayor al naciente Seminario Pontificio de Montezuma, Nuevo México, de modo que todos los alumnos que terminaban sus estudios humanísticos en Zacatecas, eran luego enviados a Montezuma para cursar la Filosofía y la Teología, esta modalidad se mantuvo hasta el año de 1951.

Entre 1938 y 1942 los alumnos del Seminario Menor vivían muy pobremente, pues se alojaban en los anexos del templo de Jesús, cuyas instalaciones y servicios de ningún modo eran óptimos para la formación de aquellos muchachos. El 8 de diciembre de 1942 se trasladan del templo de Jesús al exconvento de San Agustín, en la Plaza de Miguel Auza.

El 7 de marzo de 1939, el Prelado restablece la celebración del día del Seminario; y el 30 de agosto de 1944, el Obispo anunció la gran celebración del 75 aniversario de la fundación del Seminario, celebrando en todas las parroquias y vicarías un triduo en acción de gracias a Dios por tal acontecimiento; por su parte, en la ciudad episcopal se efectuó una semana de formación cristiana de los niños, y el día de la celebración se celebró una solemne Misa Pontifical.

7.Don Francisco Javier Nuño (1951-1954)

Su ministerio episcopal, afortunadamente, se desenvolvió un ambiente político más sereno. Revisó los programas de estudios de las diversas etapas. En el Boletín eclesiástico de junio de 1953 se comienza a plantear la necesidad de un edificio apropiado para el Seminario. Además envió seminaristas a realizar estudios universitarios a Roma, y dio al Seminario una casa de vacaciones en Monte Escobedo, predio que fue regalado por el Pbro. Uriel Argüelles.

8.Don Antonio López Aviña (1955-1961)

Fue este pastor quien emprendió la gran obra restauradora del Seminario Conciliar de la Purísima, cuyo fruto está constituido por las instalaciones que hoy ocupan el Seminario en sus etapas de Seminario Menor, Filosofía y Teología. Este prelado adquirió mediante compra un terreno llamado “La Quinta Margarita” (actualmente el Seminario Menor); en diciembre de 1955 comenzó la construcción de los edificios. Es interesante mencionar que para cubrir los gastos de la obra, Don Antonio López organiza la Legión de Honor, cuyos miembros aportaban la cantidad de mil pesos y recibían un reconocimiento por tal donación; por su parte, las socias de la Unión Femenina Católica Mexicana colaboraron para la construcción de la capilla. Los seminaristas no se mantuvieron pasivos en estas obras, pues ellos también aportaron con su trabajo a la construcción de su nuevo hogar, el cual comenzaba los sábados en la tarde, extendiéndose su jornada hasta el amanecer dominical.

Fue el 24 de diciembre de 1957, con los edificios ya casi terminados, contando con unas escaleras provisionales, sin puertas y sin vidrios en las ventanas, que todo el Seminario Mayor se trasladó a su nueva residencia, allí tuvieron su Misa de Gallo y la Cena de Noche Buena, a pesar del crudo invierno, se sentía, desde luego, el calor de hogar. Tiempo después, el señor Obispo compró un terreno contiguo a las nuevas instalaciones del Seminario, en el cual se proyectó construir los edificios de Teología y Filosofía, tal como es ahora.

En cuanto a lo académico, algunos de los profesores aún permanecían en Zacatecas, por lo que diariamente los trasladaban a las nuevas instalaciones en una camioneta. Además, como hacían falta maestros, se enviaron alumnos a estudiar a Roma.

En la temporada de Vacaciones de Comunidad todo el Seminario Mayor y Menor, así como los superiores y religiosas se iban a la casa de Monte Escobedo; además, vale la pena hacer notar, que el Obispo también convivía con su Seminario en esas vacaciones, por los menos unas dos semanas.

Sin embargo, el trabajo no se reducía a la obra material, pues los seminaristas y sus formadores cuidaban de que la espiritualidad ocupara un lugar central en la vida del Seminario. Había preparación de canto gregoriano para las misas dominicales, y para las misas pontificales (las misas presididas por el Obispo) el coro se esmeraba en preparar misas polifónicas. Asimismo, al inicio de curso se realizaban los ejercicios espirituales en un ambiente de silencio, también tenían pláticas semanales y un retiro cada mes.

9.Don Adalberto Almeida y Merino (1962-1969)

Fue el Obispo del Concilio Vaticano II, su gran ministerio se constituyó precisamente por adaptar la formación del Seminario a las necesidades de la Iglesia y del mundo actual, según las disposiciones del Concilio.

Por este motivo, hizo algunas reformas en la formación: reorganizó el plan de estudios en su totalidad, y estableció un año de magisterio para los alumnos que iban a comenzar la Teología. Por otro lado se interesó por mejorar la economía y finiquitó los edificios de Filosofía y Teología. Por lo que, fue en esa época que el Seminario Menor salió de Miguel Auza para establecerse en el edificio destinado para ellos. Así, el Seminario Menor y el Seminario Mayor se establecieron en Guadalupe, como hasta hoy están. Sin embargo, la obra más grande la constituyó la Capilla.

En este periodo fue nombrado como rector el Padre Carlos Torres Hernández (1966), gran pilar en la formación de muchas generaciones de seminaristas, hoy sacerdotes.  Sin embargo, en 1970 deja la rectoría, al ser designado rector del Pontificio Colegio Mexicano en Roma.

Por su parte, la vida espiritual se iba acrecentando cada vez más, celebrando con gran alegría la solemnidad de la Inmaculada Concepción, la cual era preparada devotamente con el rezo de su novenario. Asimismo, la Navidad se celebraba en el Seminario, junto con su novena de preparación.

10.Don José Pablo Rovalo Ascué (1970-1972)

Aunque su episcopado en Zacatecas fue muy corto, su trabajo fue arduo e intenso.

En este tiempo la formación en el Seminario Menor estaba formada por tres años de secundaria y tres años de bachillerato; en el último año de bachillerato se introducían a los estudios propiamente eclesiásticos como el Concilio Vaticano II lo pedía. El Seminario Mayor buscaba lograr que los alumnos adquirieran un conocimiento unitario compacto y universal de la Teología.

En el apostolado ya no sólo se limitaban a la catequesis infantil, sino que poco a poco se fueron inmiscuyendo en la pastoral familiar (en Guadalupe), en la pastoral social (en la cárcel, la zona militar y movimientos juveniles) y en la pastoral litúrgica (animando las celebraciones dominicales en algunas parroquias de Guadalupe y Zacatecas).

11.Don Rafael Muñoz Nuñez (1972-1984)

Este pastor se caracterizó por su gran interés en el trabajo pastoral y la convivencia con los fieles. Sin embargo, tuvo que enfrentarse a una crisis de incertidumbre y tribulación en el Seminario, pues el cambio de época, del que aún somos testigos, comenzaba a dejarse ver incluso en el Semillero del Señor; el número de seminaristas en el Seminario Mayor se redujo de forma considerable, el número más bajo fue de 30 alumnos, hacia el año 1975.

No obstante, el Obispo trabajó con gran fuerza para dar solución a los problemas que se dejaban venir. Muestra de esto, es la preparación de la reunión de la 5° zona de Seminarios, cuyo objeto fue buscar la resolución de los problemas que atravesaban todos los Seminarios.

La pastoral fue un área muy importante en este periodo, en el cual se hizo un plan pastoral para toda la Diócesis, donde también estaba incluido el Seminario. Los seminaristas comenzaban su apostolado el viernes, y terminaban el domingo por la tarde. Además, los alumnos de cuarto de Teología acompañaban al Obispo en sus Visitas Pastorales a lo largo de toda la diócesis.

En este tiempo la Preparatoria del Seminario Menor estaba abierta a jóvenes, varones y mujeres, que no eran seminaristas. Como el número de seminaristas era reducido, también el número de quienes se ordenaban era bajo. Sin embargo, esta época también se caracterizó porque los seminaristas tenían gran sentido social. De 1976 hasta 1998 el padre Carlos Torres ocupó nuevamente la rectoría del Seminario.

12.Don Javier Lozano Barragán (1984-1997)

Este pastor (actualmente cardenal emérito) se caracterizó por su capacidad de insertar al Seminario en el ritmo del mundo, además de la formación de los futuros sacerdotes. Entre sus iniciativas destacan: la construcción del auditorio en el Seminario Menor, en el que se realizan las reuniones plenarias del Presbiterio, y donde los seminaristas tienen actos académicos, conferencias y conciertos; la construcción de la Casa del Sacerdote, donde se hospedan los presbíteros cuando acuden al Seminario, ya sea para cursos de renovación o ejercicios espirituales; la construcción del Edificio Central, donde se encuentra Rectoría, Economía, Secretaría, Sala de Reuniones del Equipo Formador, habitaciones para los formadores, y un recibidor donde los seminaristas reciben a sus visitas; restauró la casa del Curso Introductorio que se ubicaba dentro de las instalaciones del Seminario Mayor, y hoy es la casa donde Teología recibe sus clases. Asimismo, Don Javier proporcionó un reglamento nuevo, adaptado las circunstancias que el mundo presentaba.

Él realizó una visita pastoral al Seminario, con la finalidad de revisar las diferentes áreas de formación, y después de ello dar lineamientos sólidos para elevar la calidad de formación en los alumnos.

13.Don Fernando Chávez Ruvalcaba (1999-2008)

Formó parte del presbiterio de nuestra diócesis, y fungió como formador de nuestro Seminario. Desde su cargo como Administrador Diocesano en Sede Vacante nunca se despreocupó por el Seminario.

Siempre afirmó que el Seminario era prioridad entre todas sus tareas; una expresión que él decía, para manifestar dicha prioridad era: “El Seminario es la niña de los ojos del Obispo”.

Bendijo la nueva Casa del Curso Introductorio, la cual se encuentra junto a las instalaciones del Instituto Miguel Agustín Pro en el año 2007.

14.Don Jesús Carlos Cabrero Romero

Se destaca su espíritu de Pastor, su amor por el Seminario, su estancia en Zacatecas fue de alrededor de tres años.