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Toda aventura comienza con un sí

A todos nos llega el momento en la vida en que nos cuestionamos sobre cómo queremos vivirla, entonces ahí es cuando comienza una búsqueda, algunos nos inclinamos a la verdad y algunos otros simplemente preferimos no verla. Ahora que he tomado la decisión de buscar esa verdad siguiendo a Cristo en la formación del Seminario, nunca pensé en las grandes experiencias que viviría.

 Mi nombre es Luis Alejandro Bravo Moreno, tengo 20 años y pertenezco a la Arquidiócesis de San Luis Potosí, por el momento permanezco en el Seminario Conciliar de la Purísima de la Diócesis de Zacatecas, en la etapa del Curso Introductorio, al lado de los dos padres formadores y 16 compañeros con los cuales he pasado grandes aventuras, recuerdo la reciente que vivimos en la casa del CID del Seminario de S.L.P., la cual se encuentra en San José del Terremoto, Ciudad Fernández. Cuando nos dirigíamos a nuestro destino pasamos por la ciudad y aprovechando la oportunidad, nos tomamos un momento y llegamos al Seminario Mayor de San Luis para que mis compañeros conocieran las instalaciones y por qué no, también la oportunidad de convivir. Una vez retomado el camino nos dirigimos a la carretera Río Verde, cuando pasamos un lugar llamado «Valle de los fantasmas», nos cubrió la neblina y ésta impedía la visión del camino, verdaderamente fue grandioso, hago evocación de la risa del padre ya que él iba manejando y su asombro era muy grande hacia la nueva experiencia que estaba viviendo.

Aunque sólo fue un fin de semana, estuvo lleno de aventuras; conocimos el manantial de la Medialuna que se encuentra en la zona media de San Luis Potosí, ahí compartimos momentos como amigos y compañeros, reímos y conocimos diferentes lugares. De acuerdo con lo vivido creo que lo mejor de ese manantial es la convivencia que nos regala con la naturaleza y aún mucho más si vas acompañado de grandes personas. Participamos de una rica comida, la cual me hizo recordar aquellas veces cuando salía y compartía momentos al lado de mi familia.  Antes del atardecer fuimos a una parroquia muy antigua, ésta data aproximadamente del año 1600, tuvimos un recorrido por el cual conocimos su historia para después participar de una cena con las personas encargadas de la parroquia. La verdad lo mejor que nos regaló fueron las risas incontables, fue el momento culmen de la noche. Al día siguiente participamos de la eucaristía en acción de gracias por el momento y las experiencias vividas, y así regresar con inspiración y motivación a nuestras labores diarias en el Seminario. Es importante señalar que, no importa donde te encuentres, sino que hagas de cualquier momento la mejor aventura de tu vida.

Luis Alejandro Bravo Moreno

Seminarista del Curso Introductorio

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